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Voluntariado Universitario a Chile 2010 Creo que este voluntariado nació principalmente por la necesidad de hacer algo concreto, de no quedarse con los brazos cruzados y ayudar, aunque sea en una mínima parte, a un Techo para Chile. Gracias a Dios tuve la oportunidad de ir, trabajar, volver feliz y agradecida por todo. Y sobre todo, es destacable el esfuerzo, el compromiso y la entrega de cada uno de los voluntarios al momento de trabajar.”
(Estefanía Kinen- Parroquia Patriarca San José)
Del 17 al 25 de Julio, estudiantes jesuitas de Casa Arrupe, Rubén Strina y jóvenes del Salvador, Inmaculada y capillas de San Miguel, participamos de los “ Trabajos de Invierno” que un Techo para Chile llevó a cabo dentro del proceso de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto. Nuestro grupo se dividió en dos localidades: Granero (Rancagua) y Retiro (Talca), y se trabajó conjuntamente con voluntarios no sólo de Chile, sino también de Francia y Estados Unidos. Los trabajos giraron en torno a una “segunda fase” de reconstrucción. Si bien se levantaron viviendas familiares de emergencia, el principal trabajo consistió en poner en marcha proyectos comunitarios, como por ejemplo, construcción y reparación de sedes sociales, salas de atención médica, bibliotecas de escuela y capillas.
Fue una experiencia intensa de trabajo en medio del frío y la lluvia, pero enriquecedora. Fue un contacto concreto con la solidaridad, el servicio y también la amistad. Se buscó acompañar y estar a la par de aquellos que de alguna manera u otra fueron afectados por el terremoto, experimentando una acogida cálida, amable y muy agradecida. En fin, que sean los mismos jóvenes voluntarios los que nos compartan sus experiencias:
“En fin, participar de un Techo para Chile fue una experiencia increíble. Ir a ayudar, desde donde puedas, como puedas pero ser parte de la reconstrucción de Chile fue algo importante para mí, principalmente por el hecho de aportar mi granito de arena y recibir más de lo que estaba dando. Lo que más rescato de esta experiencia es compartir momentos con la gente, charlar con ellos y compartir sus historias de vida. Me sorprendió la gente que, a pesar de haber perdido gran parte de sus cosas, seguían sonriendo y ayudando desde donde podían. Eso ya hacía que nuestro viaje valiese la pena.
Ver la voluntad de las personas de seguir adelante de a poco y con escasos recursos me motivaba a seguir trabajando a pesar de la lluvia, el frío y los pequeños imprevistos que pudieran surgir. (Estefanía Kinen)
“Fue un viaje maravillo, inesperado, jamás pensé poder ayudar a esas personas después del terremoto. Me encantó poder ayudarlos y mucho más trabajar de esa manera sin quejarme, pero sabía que ellos lo necesitaban y era lo que me mantenía firme a pesar del cansancio. Fue un llamado muy lindo el de Dios en este voluntariado. Quede muy contento, más que contento, feliz, porque en cinco días Olga y Rubén tuvieron su casita y sus esperanzas para seguir adelante, revivieron. Muchas Gracias por haber podido representar a la capilla en este voluntariado. De verdad gracias!.” (Sergio Terenzano- Capilla Ntra. Sra. de Itatí)
Marcos Muiño, sj
Video del Voluntariado
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