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+ P. ALBERTO AGUIRRE, sj (1951-2012) ENTREVISTA AL P. ALBERTO AGUIRRE, sj (DICIEMBRE DE 2011)
“Sólo quiero estar insertado en lo que ha de crecer”
Soy Alberto Luis Aguirre S.J., nacido el 10 de noviembre allá lejos en el tiempo, ingresado a la Compañía de Jesús el 11 de marzo de 1951.
Recibida mi ordenación presbiteral en 1963, aprendí
con otros jesuitas a ser y trabajar como “amigos en el Señor” en tres sucesivas
pequeñas comunidades. Con ellos residí “apretadamente” en departamentos de 3 y
4 ambientes entre los años 70 y 78.
Recogiendo
un germen nacido en el 5º año de mi bachillerato, aprendí a desarrollar y
expresar mi interés por la cosa pública
en el CIAS (Centro de Investigación y Acción Social) de la Compañía de
Jesús, en Buenos Aires, y en los “coloquios
de Agrelo”(Mendoza) realizados para dirigentes de la sociedad mendocina.
Para mi modo de actuar por el Reino, como
vocación particular, lo vengo viviendo desde muy joven, en mi parroquia
bautismal de San José de Flores (Bs. As.) y luego como jesuita, a favor de la
formación cristiana de otros jóvenes, mientras dejaba de ser joven.
Habiendo
dejado atrás la juventud, cuando en 1985 puse mis huesos al servicio del Movimiento Juvenil de Peregrinos, logré
expresar en palabras el ideal que desde siempre me inspiró: “Sólo quiero estar insertado en lo que ha
de crecer” (adaptación libre de una frase del P. Teilhard de Chardin), lo
cual me ha permitido gozar de la opción por actuar en procesos humanos
fecundados por la gracia de Dios.
1-
¿Es posible comenzar preguntándole acerca de algún dato esencial
de su biografía?
Sí, es posible... yo soy un
jesuita que felizmente lleva 60 años como tal.
2-
¿Por qué jesuita? ¿Qué
es ser jesuita para ud.? ¿Cómo experimentó su vida en formación dentro de la Compañía? ¿Qué experiencias lo marcaron profundamente en sus primeros años de
jesuita?
Jesuita, porque así lo decidí
hace 60 años, tras 4 años de luchas interiores, superados en total libertad con
la ayuda de un sabio jesuita (P. Achaval), y el testimonio cotidiano de la
relación con otro jesuita (P. Bullrrich) con quien trabajé estrechamente en la
dirección de las congregaciones mariana. Ser
jesuita, para mí, ha sido consagrar mi vida a Dios en la obra de Jesús; más
concretamente, en el acompañamiento de jóvenes en un proceso de vivir la fe en
la vida. Totalizar lo que ya hacía en las congregaciones marianas, la
formación la viví en esperanza, superando mi costosidad en los
estudios. No puedo decir mucho más acerca de las experiencias que me marcaron
entonces.
3-
¿Qué sueños se han
visto realizados en tantos años de Compañía? ¿Qué misiones tuvo en la Compañía
y qué significaron para su vida? ¿Qué campos apostólicos?
Particularmente, los sueños en
relación con el acompañamiento de
jóvenes, particularmente realizados en el Movimiento de los Peregrinos, en
forma análoga -respetando las distancias- a lo antes realizado en las
Congregaciones Marianas. Siempre tuve misiones en esa línea, con el acento
puesto en despertar y acompañar procesos. Ello ha sido y es todavía la alegría
de mi vida. Además, he escrito mucho
para acompañar la reflexión personal en la vivencia de la liturgia
4-
¿Cómo vivió los tiempos de crisis personales, de la Iglesia, del
mundo? ¿Cuáles fueron sus momentos más
decisivos?
Los viví en esperanza,
serenamente, por estar inmerso en la misión, de modo que se me hace difícil,
insuperable, el intentar señalar los momentos más decisivos.
5-
¿Cómo definiría su estilo
de trabajo? Si tuviera que elegir algunos baluartes en su vida, ¿cuáles serían?
Acompañar, en reflexión, en mi
mesa de trabajo y de diálogo pastoral, escribiendo mucho para orientar diversos
grupos, enriqueciendo la temática de esos escritos con la lectura de autores
como Anselm Grüm y otros. Allí residen los baluartes de mi vida.
6-
¿Qué han significado los compañeros, los amigos y amigas para su
vida? ¿Cómo ha experimentado el compañerismo, la amistad?
La amistad en el acompañamiento
ha sido, y es, invalorable, con profundidad afectiva. Cuánta vida!!!
7-
¿Quién es Jesús para ud? ¿Cómo ha experimentado
en su vida el Reino que Él anuncia?
Jesús es para mí la cercanía de Dios entre los hombres. Lo veo (sin poder verlo de otro modo), indisolublemente ligado al
anuncio y realización de su Reino. De este modo, lo siento vivo en mi
existencia, especialmente en la misión.
8-
Mirando hacia atrás ¿Cuál podría decir que es el núcleo de nuestra espiritualidad para
usted? ¿Qué significan los EE para ud., cómo los ha vivido a lo largo de los
años?
En lo que acabo de expresar
descubro el núcleo de nuestra espiritualidad: la búsqueda permanente de Jesús y su Reino. Los EE. son el momento privilegiado para esa
búsqueda, la actualización de la autenticidad de la propia vida en el
Espíritu
9-
¿Qué le diría a alguien que quiere ser jesuita?
Al que me
diga que quiere ser jesuita procuraría animarlo con mi testimonio, con mis
propias vivencias, con mi alegría.
10-
¿Qué le diría a un laico
comprometido?
Mis acompañados me reflejan que los jesuitas actualmente somos
elegidos por los laicos como representación preferencial de la vida eclesial.
Eso anima especialmente mis esperanzas, de tal modo, que no puedo concientizar
temores concretos, ni antes ni ahora.
Entrevista Publicada en Noticias
de Provincial, en diciembre de 2011
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